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martes, 2 de agosto de 2011

POR NO PERDERSE LAS NOVEDADES: Uso compulsivo de los teléfonos inteligentes

EL HECHO DE QUE ESTOS MOVILES LE PERMITAN AL USUARIO FACILIDADES SIMILARES A LAS DEL COMPUTADOR PERSONAL, LOS HACE MÁS DEPENDIENTES
En pleno siglo XXI tener el mundo en tus manos a través de un teléfono inteligente “smartphone” o multiuso, es parte de las novedades. Estos teléfonos, denominados inteligentes, te permiten las mismas facilidades que puedes tener con un computador, con la ventaja de que puedes llevarlo contigo donde quiera.

Estos beneficios han generado que muchos de sus usuarios ya son muy dependientes de estos aparatos.
Estos aparatos deben ser un medio que le permita al individuo tener una vida más llevadera, no así que éste sea su vida
Yaniris Quezada, psicóloga escolar
Tanto así, que para muchos, ya es costumbre dormir con ellos debajo de la almohada, llevarlos consigo al baño y no los sueltan ni siquiera mientras realizan una consulta médica, como me comentaba una amiga doctora.
Asi pues, es tan grande la adicción a estos aparatitos, que no pueden dejar de tenerlos delante de sus ojos, y todo por el miedo a no perderse alguna novedad por decirlo de alguna forma.
La psicóloga escolar, Yaniris Quezada, pone un ejemplo frecuente en los salones de clases. Dice que, si un maestro en un momento determinado de la clase decide despojar al estudiante de uno de estos teléfonos por no prestar atención a la misma, muchos prefieren arriesgarse a que le quiten puntos en sus calificaciones antes que el celular. “Estos aparatos deben ser un medio que le permita al individuo tener una vida más llevadera, no así que éste sea su vida” considera la especialista.
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NO ADICCIÓN SINO “USO COMPULSIVO”

A pesar de que el término adicción por lo regular se emplea para referirse a situaciones en las cuales una persona abusa del tiempo que dedica al uso del teléfono inteligente, un grupo de profesionales del Instituto Dominicano para el Estudio de la Salud Integral y la Psicología Aplicada (IDESIP) que ha observado este fenómeno con detenimiento plantea que el término adicción no es el más adecuado.
Los expertos del citado centro proponen denominarle “uso compulsivo” del celular a esta situación que tiene una incidencia sorprendentemente alta en la actualidad. ¿Qué hago sin mi smartphone? U na de las conductas que evidencian la dependencia a un objeto cualquiera es la necesidad de permanecer frente o cerca de este: “El objeto se convierte en un ídolo”, dice la psicóloga escolar Yaniris Quezada. Esta es la razón que motiva comportamientos inusuales en quienes usan todo el tiempo su teléfono inteligente y de repente se ven privados de él.
El teléfono inteligente es un instrumento, y como tal podemos utilizarlo para cosas constructivas como hacer nuevos amigos o buscar información en línea para aumentar nuestro repertorio cultural o para cosas destructivas como activar una bomba a distancia, dañar reputaciones o aislarse del mundo físico a medida que se hace presencia en el virtual, dice el psicólogo clínico César Castellanos.
Para Castellanos, director del Instituto Dominicano para el Estudio de la Salud Integral y la Psicología Aplicada (IDESIP), el uso excesivo y dependiente de estos teléfonos puede que sea una manifestación de un problema, pero no es el problema en sí mismo. Castellanos indica que es necesario fomentar actividades familiares no-virtuales, compartir experiencias cara a cara, dedicar tiempo de calidad a construir lazos de afecto y comunicación entre padres e hijos, parejas, familias y comunidades.
Resultados
Hacerse adicto al uso de uno de estos móviles no tiene nada que ver con el aparato, sino con la personalidad del usuario. Este solo es el medio para canalizar el estilo de vinculación adictiva de quien se hace adicto a algo o alguien.
Sería simplificar demasiado las cosas culpar a los teléfonos inteligentes del problema de adicción a los mismos y podríamos desembocar en el absurdo de proponer como solución la creación de limitaciones para su uso o la restricción o prohibición del mismo, resalta el especialista.
Este uso compulsivo de los ‘smartphones’, según explica Castellanos, pone en evidencia un problema que ya existía hace mucho tiempo en la sociedad urbana postmoderna: la soledad existencial y la falta de vínculos afectivos y comunicacionales de calidad entre las personas que hacen vida cotidiana (casa, trabajo, escuela, etc.). Esto no se solucionará regulando el uso de los teléfonos inteligentes, sino creando oportunidades para que nuestra sociedad cuente con familias más sanas que no necesiten esconderse detrás de la mini-pantalla de un teléfono cuando la proximidad afectiva es lo que se requiere.
Qué hacer sin mi teléfono 
Quienes por cualquier motivo se ven privados de sus teléfonos inteligentes pueden reaccionar de formas sorprendentes de acuerdo con los resultados de las investigaciones realizadas por los estudiantes de psicología Maribel Cruz, Ana De león, Johanna López y Yuberkis Mordán bajo la dirección del IDESIP, a un grupo de personas entre 14 y 18 años de edad.
Entre los resultados de la investigación el director del IDESIP indica que, cuando se les preguntó a los entrevistados acerca de sus sentimientos cuando se han visto privados de su ‘smartphone’ un 40% respondió que sentían un vacío enorme, tristeza, ansiedad, aburrimiento, furia y enojo, un 30% dijo sentirse aislado del mundo, soledad y angustia.
Según el especialista, la compulsión queda manifiesta cuando se les pregunta qué han hecho cuando se han visto privados del celular ya que el mismo 40% respondió que buscan un celular prestado para poder chatear. El 100% de los encuestados dice que el poseer y usar un celular inteligente ha tenido un impacto positivo en sus vidas, ya que lo pueden usar a cualquier hora, pasan su tiempo libre chateando, están más tiempo en su casa, le ha permitido conocer más personas, se comunican más con la familia, comparten y manejan mayor cantidad de información, pueden comunicarse con sus padres aún cuando no están en casa, no pierden el contacto con los amigos, se enteran de todo sin salir de su casa y sin moverse de lugar, tienen más amigos y popularidad, son más aceptados en su entorno social, pueden chatear y ahorrar minutos en llamadas... en fin, que sencillamente es lo mejor que les ha pasado en la vida. 
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ESTADÍSTICAS LOCALES SOBRE EL USO

Un grupo de estudiantes de Psicología de la Universidad O&M bajo la conducción del IDESIP realizó una reciente investigación sobre el tema y concluyen en que el uso frecuente de los ‘smartphones’ es una práctica extendida entre los adolescentes en edad escolar.
Entrevistaron a un grupo de entre 14 y 18 años de edad, estudiantes de colegios privados de clase media-baja de la ciudad de Santo Domingo, donde se pudo documentar que el 100% de los encuestados participan activamente al menos en tres redes sociales simultáneamente, el 63% utiliza su teléfono celular fundamentalmente para chatear y un 60% declaró lo usan para revisar Internet o chatear mientras toman clases en sus establecimientos docentes.
Es de hacer notar que el resto de los encuestados dijeron ser sólo usuarios ocasionales.

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