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sábado, 25 de diciembre de 2010

Sed mundial de petróleo causa riesgos ambientales muy graves

La sed de crudo del mundo empuja a las compañías de exploración a aguas cada vez más profundas y a proyectos cargados de riesgos ambientales y políticos. Los tiempos en que la industria simplemente perforaba la tierra para esperar la salida del petróleo y la entrada del dinero se están terminando. Por eso, las compañías perforan pozos a gran profundidad en el océano, inyectan productos químicos en la tierra para expulsar el crudo, hacen negocios con regímenes autoritarios u operan en algunos de los ecosistemas más delicados e inaccesibles del planeta, sin caminos ni puertos en buenas condiciones.


Todos estos factores aumentan la dificultad de que llegue el equipo necesario para limpiar un eventual derrame. Catástrofes como la que comenzó en abril en el Golfo de México requerirán cada vez más cooperación internacional y serán cada vez más difíciles de mitigar.

Un análisis de The Associated Press de las explotaciones petroleras del mundo encontró numerosos proyectos muy audaces. Brasil planea atravesar capas de sal a cinco kilómetros (más de tres millas) de la superficie marina. En Cuba, se perforarán siete pozos exploratorios submarinos cerca de La Habana y de Florida. En las praderas canadienses, el crudo se extraerá de arenas bituminosas, un suelo que es mezcla de arena y arcilla, cuya explotación requiere consumir enormes cantidades de agua.

Al mismo tiempo, hay perforaciones en países con leyes débiles en extremo y sin técnicos capacitados y en regiones geológicas parecidas al norte del Golfo de México, donde la alta presión y las formaciones rocosas endebles son propensas a los estallidos.

Algunos analistas advierten que la producción mundial de petróleo llegará a su pico y luego comenzará a declinar, a medida que los pozos terrestres se sequen. Aunque se estima que las reservas globales aún alcanzan 1,2 billones de barriles, extraer crudo exige cada vez mayores inversiones en lugares riesgosos.

"Se está volviendo más difícil encontrarlo. Hoy en día hace falta ir al final de la Tierra o al fondo de océanos muy profundos", dijo Randy Udall, director de la organización ambientalista Oficina Comunitaria para la Eficiencia de Recursos, en Aspen, Colorado.

El director general de la británica BP, Bob Dudley, aseguró la semana pasada que las perforaciones a gran profundidad son necesarias, a pesar del riesgo, porque el mundo podría llegar a consumir 40% más de energía en 20 años.

BP y otras grandes petroleras aseguran que se están preparando para enfrentar los riesgos y que buscan soluciones colectivas. Por su parte, la Asociación Internacional de Productores de Petróleo y Gas dialoga sobre prevención de desastres con organizaciones de la industria en Estados Unidos, Australia, Brasil y Gran Bretaña, afirmó su director Michael Engell-Jensen.

Sin embargo, hasta ahora se ha hecho poco a nivel mundial para establecer regulaciones y procedimientos estandarizados ante las catástrofes. Hay regiones donde las tensiones diplomáticas obstaculizarían la cooperación entre países en caso de una emergencia y algunas de las soluciones desarrolladas sólo se aplican a una zona en particular, como el sistema de contención en aguas profundas que compañías estadounidenses están construyendo en el Golfo de México.

Mientras tanto, la industria avanza con proyectos de alto riesgo.

Compañías de exploración descubrieron enormes campos de crudo en el Atlántico sur cerca de Brasil, que se cree contienen más de 8.000 millones de barriles. Pero para llegar a ellos hay que perforar a más de tres kilómetros (dos millas) de profundidad y luego a través de capas de sal de casi cinco kilómetros (tres millas) de espesor. El pozo de BP que explotó en el Golfo estaba a 1,6 kilómetros (una milla) de la superficie.

El Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que el Artico contiene hasta un cuarto del crudo y el gas natural sin descubrir en el mundo y compañías rusas, estadounidenses, noruegas, danesas y canadienses se apresuran a buscarlo, a pesar de las demandas judiciales de grupos ambientalistas que buscan detenerlas. Estas aseguran que el frío, el hielo y la falta de sol y microbios empeorarían en gran medida el efecto de un derrame de crudo en la región.

Shell Oil promete que tendrá en Alaska una flota de reacción con helicópteros, barcos y vallas flotantes para responder a posibles derrames. "En la improbable posibilidad de que haya una descarga, serían despachados y estarían recuperando petróleo en menos de una hora", dijo el vocero Curtis Smith.

En el oeste de Estados Unidos, las empresas quieren extraer crudo atrapado en depósitos de pizarra, un tipo de explotación que es una enorme fuente de emisiones de gases que causan el efecto invernadero. Similares preocupaciones causan los yacimientos de arenas bituminosas en la provincia canadiense de Alberta, donde hace falta usar grandes cantidades de agua en medio de un clima árido.

En Nigeria, que carga la reputación de ser uno de los países con más corrupción en el mundo, el cumplimiento de los estándares internacionales de protección al ambiente es difícil de verificar. Allí, en Angola o Kazajistán, "manejar un derrame importante sería una pesadilla, política y logísticamente", según Matthew Halle, gerente de reclutamiento de la firma energética NES Inc.

Los ambientalistas estiman que unos 2.000 millones de litros (550 millones de galones) de crudo se han derramado en la región del Delta del Níger en 50 años de explotación. Es como si un buque petrolero igual al Exxon Valdez se hundiera allí cada año.

Los planes del gobierno cubano de explorar yacimientos submarinos causan nervios en el vecino estado de Florida, donde gran parte de los ingresos provienen del turismo.

Una compañía española perforará siete pozos exploratorios en aguas cubanas, dijo Jorge Piñón, experto en la industria petrolera de la Universidad Internacional de Florida. El primer pozo, a 1.700 metros (5.600 pies) de profundidad, estará a 35 kilómetros (22 millas) de La Habana y a 104 kilómetros (65 millas) al sur de Key West, agregó. El pozo de BP estaba a 64 kilómetros (40 millas) de Luisiana.

Debido al bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba, sus compañías no podrían colaborar en caso de un derrame en aguas cubanas. Piñón dijo que integró una delegación que viajó a Washington para discutir la posibilidad de eliminar los impedimentos legales a una cooperación con Cuba en asuntos de prevención y de respuesta ante accidentes.

El congresista de Florida Kendrick Meek recordó que 757 millones de litros (200 millones de galones) de crudo se derramaron en el Golfo antes de que se pudiera taponar el pozo de BP. Así como los gobiernos del mundo cooperan en temas como la seguridad aérea, afirmó, "tiene que haber reglas y normas mundiales para proteger las aguas, porque estamos todos conectados por el agua".

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